05 mayo 2006

Sensación 1: Libertad

Anduve por caminos lejanos y regresé a casa.

Experiencias varias encuentro en mis bolsillos, papelitos doblados con notas sin fecha que me ayudan a reconstruir lo medio olvidado. Una pequeña moto nos adelanta en una carretera polvorienta y recta, a los lados extensas praderas. Sudor en nuestras frentes, gritos de júbilo, tumbados en la hierba respirando atardeceres, mientras los cambios de luces
van pasando por nuestros rostros imperturbables. Anécdotas y recuerdos extendidos sobre el tapete para admirarlos y limpiarlos de virutas acumuladas por los años transcurridos, para luego ordenarlos de nuevo hasta la próxima temporada.

No recuerdo mejor sensación, escapar en mitad de un viaje y salir a otro, a un posible destino inventado en mitad de ninguna parte, cruzar puertas y no mirar atrás, hacia lo que pudiera ser lo que necesitábamos de verdad en nuestras vidas. Verde hierba, naranja sol, frío de las primeras sombras alargadas, antes de que se haga de noche la vuelta a casa junto a mis mejores amigos, carretera perdida, cantando a voz en grito con todas las ventanas del coche abiertas mientras la brisa del anochecer nos despeina los cabellos. Y nadie nos oye...

23 marzo 2006

Por debajo del agua

POOMERANG (nodiciendo) - A mí me gusta ir por debajo del agua. Ahí abajo todo es distinto. No hay ruido, no puedes hacer ruido, aunque quieras, no puedes hacerlo, no hay ruidos, ahí abajo. Te mueves lentamente, no puedes hacer gestos bruscos, no sé, gestos veloces, tienes que moverte con lentitud, todos están obligados a moverse con lentitud. No puedes hacerte daño, no pueden darte esas estúpidas palmaditas en la espalda, o cosas de esas, es un lugar hermoso. Sobre todo, es el lugar idóneo para hablar, ¿sabe?, eso me gusta de veras, hablar ahí abajo, es el lugar idóneo, puedes hablar y... puedes hablar, eso es, todos pueden hablar, cualquiera, si quiere, puede hablar, es fantástico cómo se habla ahí abajo. La lástima es que nunca hay..., casi nunca hay nadie, este es el principal defecto del asunto, que ahí abajo no hay nadie, aparte de ti, es decir, sería un lugar fantástico, pero casi nunca hay nadie con quien hablar, generalmente nunca te encuentras con nadie. Es una lástima, ¿no le parece?
(Pág. 118 de la edición de Anagrama de
City de Alessandro Baricco).

Aquí comienza mi blog, donde hablaré de todo eso que nodije, que me callé cuando tendría que haberlo dicho, cuando nadie me escuchaba y no lo escribí ni lo grabé ni dibujé sobre ello, como un árbol que se cae en la inmensidad del bosque y no hay nadie para oír el crujido de sus ramas contra la tierra. Aquí comienza mi blog, donde invito a todos los que me lean a partir de ahora, los que me escuchen por debajo del agua, a que opinen, participen y propongan todo eso que nodicen en la superficie. Bienvenidos.