Sensación 1: Libertad
Anduve por caminos lejanos y regresé a casa.
Experiencias varias encuentro en mis bolsillos, papelitos doblados con notas sin fecha que me ayudan a reconstruir lo medio olvidado. Una pequeña moto nos adelanta en una carretera polvorienta y recta, a los lados extensas praderas. Sudor en nuestras frentes, gritos de júbilo, tumbados en la hierba respirando atardeceres, mientras los cambios de luces van pasando por nuestros rostros imperturbables. Anécdotas y recuerdos extendidos sobre el tapete para admirarlos y limpiarlos de virutas acumuladas por los años transcurridos, para luego ordenarlos de nuevo hasta la próxima temporada.
No recuerdo mejor sensación, escapar en mitad de un viaje y salir a otro, a un posible destino inventado en mitad de ninguna parte, cruzar puertas y no mirar atrás, hacia lo que pudiera ser lo que necesitábamos de verdad en nuestras vidas. Verde hierba, naranja sol, frío de las primeras sombras alargadas, antes de que se haga de noche la vuelta a casa junto a mis mejores amigos, carretera perdida, cantando a voz en grito con todas las ventanas del coche abiertas mientras la brisa del anochecer nos despeina los cabellos. Y nadie nos oye...
